Ulcera venosa

La ulcera venosa es un problema de salud crónico que afecta muchas personas, alcanzando un porcentaje alto de la población de edad avanzada, especialmente a mujeres.

Si el tratamiento se realiza adecuadamente, los resultados de cierre de la úlcera son excelentes, produciéndose la curación de la ulcera en pocas semanas, si bien, no debemos olvidar que deben mantenerse ciertos hábitos de forma crónica.

Es una enfermedad que tiene un carácter crónico, que además tiene una importante tendencia a la reaparición después de su curación o cierre.

Las úlceras venosas tienen un diagnóstico relativamente fácil solo mediante exploración física por especialistas con experiencia, si bien, su tratamiento exige unas pautas bien definidas y claras. ulcera varices

La úlcera venosa tiene bordes irregulares (por lo que se llama en ocasiones “geográfica”), es superficial y roja, y se reconoce por dos elementos: tiene muchas várices alrededor y además tiene hiperpigmentación de la zona, también llamada eccema o lipodermatoesclerosis.

El adecuado estudio del caso de forma individual es fundamental para lograr los mejores resultados en cada caso, ajustando las pautas de tratamiento. La valoración global del estado vascular del miembro, excluyendo otras causas de ulceración (pie diabético, isquemia arterial, vasculitis…), así como otras causas no vasculares (p.e patología dermatológica…) nos permitirá no iniciar tratamientos que no solo no lograrán la curación sino que pueden incluso agravar el estado de la pierna.

Estas pautas incluyen tanto instrucciones sobre hábitos de vida (modo de descanso y deambulación), el uso de la media o calcetín de compresión adecuado para la localización de la úlcera (tanto en grado de compresión como en el diseño de la prenda de compresión), medicación oral (antibióticos, venotónicos, antiagregantes o hemorreológicos) y curas locales de la herida (evitando el cambio contínuo de cuidadores que utilizan diferentes abordajes terapéuticos, en ocasiones antagónicos).